Aquí estamos en la primera semana del año. La receta que aquí te presento es una crema de coliflor y almendras que queda espectacular. Es fácil de preparar. La combinación es equilibrada, suave en boca y llena de matices. Con aroma a casa en invierno, casi recuerda a leña. Delicada y apta para los paladares más exigentes.

¿A uno de tus comensales no le gusta la coliflor y no es capaz de preparar su mente y atreverse a probarla de nuevo? no le digas nada, guarda un poco tu secreto.

Me pasó con una amiga, llamémosla Samantha, lo siguiente, te explico: Samantha odia la coliflor a toda costa, le da angustia. Eso me dijo hace años. Un día la invité a comer y preparé (con mucho amor) esta crema deliciosa, tres minutos antes de su llegada recordé su detesto. Al principio, pensé en preparar una pasta rápida y guardar la crema para la cena. Pero no, fui perverso y no le dije nada, es más, le mentí. Le dije que era de patata y almendras tostadas. Ella ignoraba mi maldad y se relamía entre cucharadas. Yo, sin embargo, crecía. Mi sonrisa crecía, mi orgullo subió hasta la terraza de aquella finca de Benimaclet. Samantha, al terminar, me dijo que era la crema más deliciosa que había probado nunca. Imagina la cara que puso cuando le revelé mi inocente secreto.

Bueno, vamos a lo que vamos, que me voy por los cerros de Ubeda. Las cremas tienen el mismo secreto que los gazpachos que os presenté este verano: REPOSO.

Antes de trabajar como cocinero cocinaba y comía. Una acción inmediatamente después de la otra. Trabajando en un restaurante cocinas, guardas y a la hora o dos horas después se come. Un día descubrí que el sabor de la crema que había preparado había cambiado considerablemente tras una hora de reposo. Fue justo ahí cuando empecé a cambiar mi manera de cocinar y el reposado entró a formar parte del proceso culinario. Si tienes tiempo, experimenta el reposado en: guisos, sopas, caldos, cremas calientes o frías. Los sabores se integran y tus elaboraciones generarán sabores que sin el reposo no existen.

Para elaborar una buena crema no necesitamos muchos ingredientes. Yo normalmente utilizo uno principal, en este caso coliflor. Como casi todas las cremas también lleva cebolla, en este caso roja y algún ingrediente que contraste: almendras y jengibre. Sólo con almendras también está buenísima, pero el toque fresco que le aporta el jengibre me vuelve loco. ¿Te pasará lo mismo?

Normalmente en las cremas calientes utilizo frutos secos tostados para aportar textura, así huyo de la grasa animal que son nata o mantequilla, decirte también que suman diferentes matices en cuanto a sabor se refiere. Avellanas, almendras, cacahuetes, anacardos, piñones…

¿Tus almendras o avellanas tienen piel y están crudas? Te explico un truco para pelarlas que no te llevará más de cinco minutos: primero, por un lado, precalienta el horno a 200ºC, pon una olla o cazo con agua a calentar. Una vez rompa a hervir introduce los frutos secos con piel durante un par de minutos, pásalos por agua fría y los tendrás listos para pelarlos sin problema. La piel sale fácil, fácil.
Introdúcelos en el horno y en diez minutos tendrás frutos secos tostados sin piel; perfectos para tu crema. Recuerda probarlos antes, quizás tu horno necesita un poco más de tiempo. Tienen que estar dorados y crujientes. Cuidado al probarlos por que los frutos secos recién salidos de una fuente de calor queman muchísimo.

Esta crema la cocino de manera diferente a las demás. Habitualmente sofrío primero la cebolla y luego marco un poco el resto de verduras antes de añadir el caldo. Pues bien, en esta crema NO.
La coliflor bien tostada aporta unos matices increíbles a la sopa, así que, a sofreírlo todo junto desde el principio. Coliflor, cebolla y jengibre todos juntos. Espera a que la coliflor dore bien y quede blanda.

Luego, haz como con el resto de las cremas: añades el caldo, las almendras, que hierva unos 5 minutos, así el caldo cogerá el sabor de las verduras. Después triturar. Espera un par de minutos y salpimentas, reposas, corriges y a disfrutar. ¿Sencillo, no?

Hay ciertos trucos que me gustaría compartir contigo.
1-. Siempre quedará más rica con un buen caldo casero. Si no tienes: disuelve unas pastillas de caldo concentrado en la cantidad de agua caliente que recomiende el fabricante. No añadas más sal. O usa caldo de Tetra Brick.
2-.También puedes prepararla con leche vegetal, mejor si es de arroz o almendras o con leche de vaca. Recuerda que si usas leche de vaca dejará de ser una crema vegana.
3-. Al finalizarla añade un par de cucharadas de zumo de limón, subirá su sabor y no se apreciará apenas la acidez.
4-. Guarda un poco de almendras tostadas y pícalas a cuchillo. Ponlas sobre la crema y consigue que tu crema cruja. A más texturas, más placer.
5-. Añade rúcula y aceite de oliva virgen extra como elemento decorativo. Su amargor te volverá loquerrrr!
6-. Una crema se puede espesar añadiendo nata 35% Materia Grasa y batiendo suavemente con cuchara, o dados de mantequilla muy fría y volviendo a procesar.
7-. Si sólo vas a comer crema mejor densa, ya que llena más. Si forma parte de un menú más completo es mejor más líquida. Así deja espacio para el postre.

Perdón por la extensión de la entrada, menuda chapa te estoy metiendo, pero es que es mucho lo que te quiero contar…. La próxima prometo que será más escueta.

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¡VAMOS CON LA RECETA DE LA CREMA DE COLIFLOR Y ALMENDRAS TOSTADAS!


Raciones · 4
Dificultad · baja
Precio aproximado · < 1€/ persona
Tiempo · 20 minutos aprox

INGREDIENTES

· 4 cucharadas de almendras crudas sin pelar
· 1 coliflor cortada a arbolitos, usa toda la parte blanca, rabo incluido
· 1 cebolla roja mediana a medias lunas
· Jengibre fresco 2 centímetros pelados
· Caldo de verduras o leche vegetal o de vaca

ELABORACIÓN RESUMIDA

  • HIERVE las almendras, pélalas y tuéstalas
  • SOFRÍE coliflor, cebolla y jengibre hasta que la coliflor dore
  • AÑADE caldo, almendras y espera cinco minutos
  • PROCESA y reposa
  • CORRIGE
  • EMPLATA
  • GOZA